Doy vueltas y no soy tiempo,
un secreto sé guardar,
si no me cuidan, me pierdo.
¿Con mi nombre sabrás dar?
más adivinanzas de cosas de la casa...
Me compran para dormir y me encanta sacudir. ¿Qué soy?
A la entrada de tu casa algo suena si lo aprietan y tu sales presurosa a abrir deprisa la puerta.
Es un campo colorado con los surcos muy derechos; muy en alto está situado e inclinado de dos lados.
Lo usa el tendero para comer, lo lleva entero si sabes leer.
Al nacer fui maltratada, mi dueño me tiene amor, y aunque soy mujer honrada, me suele tener atada y con guardas mi señor.
Hay un hijo que hace nacer a la madre que le dio el ser.
En un cuarto me arrinconan sin acordarse de mí, pero pronto van a buscarme cuando tienen que subir.
Todos me buscan, para descansar, si ya te lo he dicho, no lo pienses más.
Una señorita de carnes muy blandas, que sin ser enferma siempre está en la cama.
Sale de la sala, entra en la cocina, meneando la cola como una gallina.