Con mi cara tan cuadrada,
lisa o con dibujitos,
resignada y por los suelos,
me repito, me repito…
más adivinanzas de cosas de la casa...
Aunque tengo cuatro patas, yo nunca puedo correr, tengo la comida encima, y no la puedo comer.
Un barbecho bien labrado, ni entra mula, ni entra arado.
Sin ella en la mano ni entras ni sales, ni vas a la calle.
Lo usa el tendero para comer, lo lleva entero si sabes leer.
Ya ves, ya ves, tan claro que es. No me la adivines de aquí a un mes.
En un cuarto me arrinconan sin acordarse de mí, pero pronto van a buscarme cuando tienen que subir.
Durante el verano escondido, en el invierno encendido.
Pequeña como una pera y alumbra la casa entera.
Yo tengo calor y frío, y no frío sin calor, y sin ser ni mar ni río, peces en mí he visto yo.
Llevo secretos a voces, corriendo por esos mundos y sin que nadie los oiga los doy en unos segundos.