Con la cama de un navío
y casa de centinela,
se hace el nombre de mi dama
sin que le falte una letra.
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Empieza por te y acaba en esa, ¿quién será esa?
Detrás de una esquina, hay una tina llena de flores, si eres discreta, acierta mi nombre.
De Isabel, quitando el «bel», y de Lucas, lo postrero. ¿Cómo se llama la joven? Adivina, caballero.
Caminando por la calle con un hombre me encontré, para saludarlo tuve que sacar los dedos del pastel. Ya te dije el nombre del hombre aquel.
«Sí mona, así te quiero», un galán aseguraba y a su dama así le daba, astuto, su nombre entero.
Con la cama de un navío y casa de centinela, se hace el nombre de mi dama sin que le falte una letra.
En este banco hay un hombre y un bicho, el nombre del hombre ya te lo he dicho.
En este banco hay un padre y un hijo, el hijo se llama Juan y el padre ya te lo he dicho.
Dime, ¿qué te tomas en nombre de esta persona?
Del mar salió mi nombre y, tan desgraciada nací, que, huyendo de la desgracia, contra una garita di.