Te lo digo y
no me entiendes,
no tengo boca y
si tengo dientes
más adivinanzas de cosas de la casa...
Soy de cabeza redonda y me sostengo en un solo pie. Soy de tal fortaleza que a Dios hombre sujeté.
De nada me sirven, estas cuatro patas, que quieta estoy siempre, sobre mí, el durmiente.
Golpe va, golpe viene y en su puesto se mantiene.
Aunque al dormir me consultan, nunca suelo contestar.
Caja llena de soldados, todos largos y delgados, con gorritos colorados.
Muy bonito por delante y muy feo por detrás; me transformo a cada instante, pues imito a los demás.
Aunque soy iluminada siempre me tienen colgada.
Cabezón y muy delgado, que se pone siempre negro, después de haber sido frotado.
Me compran para dormir y me encanta sacudir. ¿Qué soy?
Del techo al suelo, cortada y fina, tela con vuelo.